25.8.11

Harry Clarke




 Cuando yo era chico, ponele a los 8 pirulines, era uno de esos changuitos que decían "Me gustan las cosas de terror".

  También dije eso la primera vez que me llevaron a una biblioteca.

  Me pude llevar a casa "El gato negro" de Poe. Una edición de Hyspamérica. Creo que era así el nombre de la editorial. "Hyspamérica-EGA".


  Ya no recuerdo muy bien que sentí, pero algo se rompió en mi marulo.



En el cerebro flores pequeñas

danzando como palabras

en la boca de un mudo.




 Supongo que sentí impotencia, envidia y una infinita admiración por Harry Clarke.

Qué grosso Harry Clarke. Creo que es uno de esos que sin ser virtuosos, se rompe el espinazo para llegar a lo más que pueda, rebotando como un descocido contra los muros de la prisión de sus propios límites.

 Creo que era hijo de un hombre que hacía vitrales.

 Qué grosso Harry Clarke.





 
Así eran los libros de Hyspamérica-Ega. Ahora se ve que dicen Anaya.