13.12.15

Le come la cabeza



 En esa isla está todo quebrado, cada granito de arena está molido a trompazos y si un barco se quiere hundir en su costa lo logra pero yo recomiendo otras tropicostras. Y decís “Todo vale porque la pasión no espera”. Y con premisas como aquella me quieren manducar, me quieren papear aunque mi cerebro no alimentaría un colibrí. No sé qué flashás pero quiero ser feliz donde los brazos de nadie sean tan largos como para hallarme-desollarme. Necesito las lecciones del silencio. Que todos sean como quieran, mejor no volver a aceptar un obsequio que me encadene ni un poquito.


 La onda es no ser una aspiradora de la energía ajena. No hay que sacarle la alegría a la gente hasta secarla. Más lindo es desparramar positividad y que vuelva de rebote, onda un búmerang.

 A algunos les da felicidad saberse conectados a los demás. Habrá algún ermitaño que halle complacencia en saberse separado. Ponemos tanto de nosotros en conexiones que cuando las cortamos, esa energía vuelve a nosotros (y no en forma de fichas).

 Sí, a algunos les gusta sembrar cercanía. Y cadenas, básicamente. Yo busco ser diferente. No comerle la cabeza a nadie, irme arriba, afuera. No ser un fastidio (sé que soy pesado, celoso, maníaco del pelo).