29.7.16

Me vi llegando tarde, tarde a todo

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 Los plazos que se cumplen (como si hubiera plazos que no). Qué cosa más asfixiante. No quiero nada de eso que me encorsete. Pero qué pasa: ¡El mundo quiere ponerme muchos corsetes! ¿Por qué esa maldad?

 Hay que hacer cosas y a la vez, respirar. Pero me quedo sin aliento, sin tiempo para atrapar bocanadas. Todo gira y gira. Pero para atrás, y yo avanzo, pero camino en el lugar. Hay que correr, hay que volar. Y yo no sé, sólo hago ñañas y berrinches. No me salen las berraqueras. Se me hizo tarde. Y bueno, qué me importa. A mi mamá tampoco le importa si culmino o no culmino historietas amateur como dicta mi pepino. Ya lo dijo El Ema:

 ¿Alguna vez dijiste «Todo me chupa un huevo»? Bueno, es mentira.

 Al final, todo es mentira en esta vida, pero la mentira más fea es la de las deadlines. Es una muerte en vida; una muerte de mentiritas pero que si bien no mata, aprieta en dónde más duele. ¡Buuuu!

 Ya lo dijo el querido Hank McCoy:

Todas las deadlines hieren, pero la última es la que mata.