10.2.15

¡Ja ja!









 Dese luego, hay más ilustraciones increíbles, pero sólo los que paguen el menudo precio de lo que cuesta esta garompa gema podrán deleitarse con el talento que despliega Nik. Qué delicada sensibilidad, señores, cómo logra captar el alma de la obra del querido Antoine de Saint-Exupéry. Si estuviese vivo y volviese a ver esto, seguro que se sube al avión en plan kamikaze y se estampa contra la casa del creador de Gaturro, ja ja... 


 Igual, creo que tirarle mala onda no genera nada bueno. Pues cualquiera puede arrojar mala leche, pero no cualquiera suma sin restar.